• martes, 22 mayo, 2018

A Dios rogando

Abel Jonas
Abel Jonas
marzo29/ 2016

Si es usted habitual partícipe de la Misa de la Escalera, ritual casta que se celebra en la Parroquia de San Lorenzo, se habrá percatado de la asistencia de concejales de diferentes ideologías unidos por la fe católica “a la pamplonesa”, es decir, una particular mezcla de una rancia ortodoxia, conservadurismo y piadosas tradiciones cuyos orígenes se hunden en la noche de los tiempos (concretamente, dos días) y sus lindes entre el poder terrenal y el divino son porosos. A juzgar por las carreras de sus más ilustres representantes, ésta manifestación religiosa debe dar puntos, no tanto a los ojos de Dios sino en el acceso a los sillones más lustrosos de la Conferencia Episcopal. Lo que no es tan habitual es encontrarse a un concejal recibiendo el tratamiento de alcalde, sentado solo delante de la ferviente feligresía. Desconozco si alguien ha comunicado al párroco de San Lorenzo, al papa de Roma o a las instancias superiores que, desde hace más de seis meses, esta ciudad cuenta con nuevo regidor. Por mucho que le cueste entender a una parte de la grey, una cosa es el poder político y otro el religioso. Pero no seamos tan mal pensados. Para ese humilde servidor de Dios, el alcalde legítimo siga siendo el anterior quizás porque desconoce las buenas nuevas. Si así fuera, urge que alguien le explique, de manera sosegada, la diferencia entre lo civil y lo religioso. No vale justificarse apelando a la “tradición”, argumento recurrente del tramposo cuando es descubierto con las manos en la masa. Sin duda, la persona más indicada para ese ejercicio didáctico debería ser el ex-alcalde, a no ser que en el fondo aspire a que sean las potencias celestiales (y no la ciudadanía) las que determinen quien es digno de encabezar el equipo de gobierno de la ciudad. Una vez más, el imperceptible aroma teocrático que no termina de evaporarse de las instituciones, perfumado con ropajes liberales por aquello del disimulo . No es de extrañar. Ambos creen en la existencia de poderes sobrenaturales que determinan el orden natural del universo: para unos es Dios, para los otros es el Mercado. Si ese fuera el camino, si ese fuera su deseo y el de los suyos, lo mejor que pueden hacer el ex-alcalde y el párroco de San Lorenzo es contar con la experiencia personal y contrastada del Ministro del Interior en funciones que, como cristiano renacido en Las Vegas, tiene contacto directo con la Virgen María y los ángeles custodios. Eso sí sería una democracia como Dios manda.

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